En ConMet, el progreso no solo se mide en productos fabricados o millas recorridas, sino también en la responsabilidad con la que operamos. Ese compromiso se convirtió en acción recientemente en nuestras instalaciones de Canton, Carolina del Norte, donde dos proyectos importantes están redefiniendo la forma en que trabajamos, ahorrando energía y ayudando a reducir nuestro impacto ambiental.
Más allá del propano: transformación de las flotas de montacargas
Dentro de cada planta de ConMet, los montacargas son una parte importante de las operaciones diarias. En Canton, acaban de recibir una actualización importante. El equipo ha hecho la transición de toda la flota de montacargas de propano a montacargas eléctricos avanzados.
El impacto es inmediato y medible. Al eliminar el uso de 45,000 galones de gas propano licuado por año, la planta de Canton está reduciendo las emisiones, mejorando la calidad del aire interior para los empleados y reduciendo los costos de combustible. Los operadores se benefician con equipos más silenciosos y eficientes, lo que hace que el trabajo diario sea más seguro y cómodo.
"La conversión a montacargas eléctricos responde a nuestros objetivos de reducir nuestra huella ambiental y, al mismo tiempo, aumentar la eficiencia del equipo y la comodidad del operador", señaló Mike Lietert, vicepresidente de Operaciones de Plásticos de América del Norte. "Es una inversión inteligente tanto para nuestro personal como para nuestro planeta".
Esta conversión de la flota de montacargas es un claro ejemplo de fabricación sostenible en acción, que combina la responsabilidad medioambiental con operaciones más inteligentes y eficientes.
Una forma más brillante e inteligente de iluminar
La transición de los montacargas es solo la mitad de la historia. Ingrese a las instalaciones de 378,000 pies cuadrados de Canton y notará otro cambio: una iluminación más brillante e inteligente.
En una actualización completa de la iluminación LED, ConMet reemplazó todos los accesorios, por dentro y por fuera, con nuevas luces LED hechas en Estados Unidos. Cada luminaria está dotada de sensores de ocupación y luz diurna, que ajustan automáticamente el brillo y el uso. Al asociarse con el programa de incentivos SmartPath de Duke Energy, la planta de Canton creó un sistema que ahorra energía y se adapta de manera inteligente a las necesidades del espacio.
Los resultados son significativos: más de 3 millones de kilovatios-hora ahorrados anualmente, una reducción del 66 por ciento en el uso de energía para iluminación. Además, todas las lámparas viejas se almacenaron, transportaron y reciclaron de manera responsable en un centro certificado por la EPA, lo que garantizó que el proyecto respaldara la sostenibilidad de principio a fin.
"La eficiencia y la sostenibilidad van de la mano", afirmó Ron Boos, gerente de Servicios Técnicos de ConMet Canton. "Al adoptar sistemas y equipos más inteligentes, logramos que las instalaciones de Canton sean más limpias, más brillantes y más seguras, al tiempo que reducimos nuestro impacto ambiental".
Sostenibilidad en acción
Para ConMet, la sostenibilidad en la fabricación no es una palabra de moda; es una responsabilidad. Los proyectos como estos son parte de una iniciativa más amplia en nuestras instalaciones de todo el mundo para reducir el consumo de recursos, fomentar prácticas renovables y mejorar los ámbitos en los que trabajan nuestros empleados todos los días.
Al reemplazar los montacargas de propano con modelos eléctricos e implementar una actualización de la iluminación LED a gran escala, la planta de Canton demostró cómo se puede lograr un progreso considerable cuando se unen la responsabilidad ambiental y la eficiencia operativa. Estos cambios no son solo mejoras; son inversiones a largo plazo en las personas, el planeta y el futuro de la fabricación de vehículos comerciales.














